Del cerdo me gustan hasta sus andares

 

 

Esta podría ser una de las frases preferidas del recientemente fallecido Bigas Luna, que con su película, Jamón Jamón, hizo despertar el interés por el jamón o spanish ham a aquellos que todavía no lo sabían apreciar.

El jamón ibérico o spanish ham para los foráneos, es sinónimo de exquisitez. Se trata de un alimento que ni tan siquiera necesita ser acompañado para degustar su espectacular sabor y calidad. Sin duda alguna es el bien más preciado del cerdo, a pesar de que este animal, como se dice “gusta hasta sus andares” y del que en la cocina española se aprovecha absolutamente todo.

El jamón jamón, el de verdad, aquel ibérico que gusta tanto por el color, como por textura, aroma y sabor, es el entrante por excelencia de la cocina española. No hay restaurante de calidad de cocina española que no tenga una buena pata de jamón ibérico; ya sea colgado, en la máquina o simplemente colocado sobre la jamonera listo para ser servido.

El jamón ibérico ha sabido traspasar fronteras, convirtiéndose por momentos en el famoso spanish ham, y encumbrando a la gastronomía española hasta lo más alto para aquellos que ni tan siquiera sabían donde quedaba nuestra península.

En nuestra cocina, me refiero a la española, el jamón ha podido adaptarse a los platos que conforman la rica gastronomía nacional. Así, hoy por hoy el jamón ibérico no sólo se utiliza como aperitivo, no solamente sirve para abrir el apetito, sino que también es utilizado en postres, como por ejemplo el melón con jamón (mezcla explosiva de salado y dulce), en platos de la cocina andaluza como el gazpacho, donde el jamón cobra gran protagonismo en forma de viruta.

Es tan popular el famoso spanish ham en nuestra cultura gastronómica, que incluso un maestro como Bigas Luna (descanse en paz) supo darle un lugar de privilegio en el séptimo arte, convirtiéndolo de alguna manera en el principal protagonista de una de sus obras cinematográficas.

Fuente: www.spanishexquisite.com