Empresas irresponsables: de cada tres jamones de pata negra, uno no es lo que parece

La expresión "pata negra" triunfó en el lenguaje coloquial nacional denotando pureza y ajuste a lo mejor de lo mejor. Pero una campaña de inspección de la Junta de Andalucía ha encontrado un fraude del 35% en las ventas de productos ibéricos (jamón, paletas, caña de lomo y carnes frescas) analizadas. Esto es, y extrapolando lógicamente, uno de cada tres jamones, paletas, cañas de lomo o lo que sea, no es exactamente de pata negra aunque se venda como tal. La irresponsabilidad de algunos empresarios y empresas sigue vigente aunque hace dos años la proporción del fraude era de más del 50 por ciento. Hace dos años, la Junta dijo que la persecución del fraude en este sector iba a ser a rajatabla. 

El pasado mes de octubre, Agustín González, presidente del Grupo de Trabajo del Porcino Ibérico de FAECA, aseguró en 'SER Consumidor' que "solo el 9% de lo que se etiqueta con la palabra ibérico es puro", y que, por lo tanto, "se está tolerando que en el 91% restante, lo que se vende no corresponde con lo que el consumidor quiere adquirir". Esto parece indicar que el fraude, en el conjunto de España, es aun mayor que el que se perpetra en Andalucía. 

Recientemente se han producido nuevas normas para la venta de estos productos con el fin de diferenciar al pata negra de los demás productos. Se trata de unas bridas como elemento visual que facilita al consumidor la distinción de las calidades, siendo el negro para el 'ibérico 100%', el verde para el cruzado de ibérico de bellota, y otros colores para el de cebo de campo y cebo.
 
 
 
 
Fuente de la imagen: www.spanishexquisite.com
 
 


El presidente de la Denominación de Origen Jamón de Huelva, Guillermo García-Palacios, dijo sobre esto que "no siendo la norma ideal mejora la situación actual". En este sentido, ha apuntado que no es la ideal porque no se acaba con cualquier duda que el consumidor pudiera tener sobre la máxima calidad del ibérico.    "Sigue faltando en el etiquetado el otro porcentaje de la raza con la que se cruza el ibérico, de manera que se sigue sin dar toda la información al consumidor", ha subrayado, aunque, si bien, ha valorado que se distinga el 'ibérico 100%' del resto de categorías.

Todavía, un 35 por ciento de fraude

La inspección —realizada entre diciembre y febrero, la época de mayores ventas de productos ibéricos— constó de 93 actuaciones en 48 establecimientos de las provincias de Sevilla, Huelva, Málaga y Almería. Por el momento, la Administración circunscribe las irregularidades al plano económico y descarta cualquier riesgo para la salud
 
La Inspección de Consumo, dependiente de la Consejería de Administración Local y Relaciones Institucionales, puso en marcha esta campaña prospectiva a instancia de la Consejería de Agricultura debido a las fuertes tensiones que, en los últimos meses, ha vivido el sector debido a la llamada burbuja del ibérico, la sobreoferta del producto y la caída de precios en origen para los ganaderos. En 33 de las 93 actuaciones se encontró algún tipo de irregularidad. Pese a tratarse de datos provisionales,están muy por debajo del 58% de fraude detectado en las inspecciones de 2011.

Vender como jamón ibérico pata negra un producto de calidad inferior, ignorar las exigencias en materia de etiquetado, la utilización de denominaciones y adjetivos de venta no amparados por la normativa actual o los incumplimientos de los registros de entrada para definir la trazabilidad del producto son algunas de las irregularidades más detectadas.
 
En lo que respecta al etiquetado, las principales irregularidades detectadas han sido la incorrecta denominación de venta (6%); la ausencia de información sobre el tipo de alimentación del animal del que se ha obtenido el producto (9%); la falta de identificación del organismo que supuestamente había certificado la calidad y procedencia; no se incluye la indicación del lote (10%) ni las condiciones especiales de conservación (9%); y la identificación individual de la pieza no es legible (6%).
 
También se han encontrado irregularidades en el etiquetado como la utilización de términos prohibidos, como ibérico puro, ibérico, estirpe del ibérico, montanera, bellota, pata negra, dehesa, bodega, reserva y gran reserva; así como adjetivos calificativos del tipo summun, excellent, premium o especial.
 
Además, en un 20% de los casos no se acredita su denominación de origen por su Consejo Regulador. Un 36% de los productos estudiados no disponía de registro de entrada.
 
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Fuente: porandalucialibre.es